OTRA CORRUPCION DEL SEÑOR DELGADO
Parece mentira lo que hemos leido hoy en UH sobre la concesión de la escuela municipal de vela de Calvià, en Portals. Ya lo dijimos en la comisión informativa en la que se nos informó del asunto. Nos pareció raro que una empresa inmobiliaria se llevara la concesión municipal, de una escuela de vela, sobre todo cuando vimos que la FEDERACION BALEAR DE VELA se había presentado al concurso y había quedado fuera de él. VOTAMOS EN CONTRA de informar favorablemente esa propuesta que, finalmente, se aprobó en la comisión de gobierno de principios de junio, por los concejales del equipo de gobierno.
Una vez mas las amistades peligrosas del alcalde que planean sobre los asuntos municipales: Labanda (condenado), Thomas (tránsfuga) y ahora este señor que, según las informaciones aparecidas, ha participado en alguna estafa o está requerido por ello. Una vergüenza mas en la lista.
Nunca debió llegar a alcalde de nuestro pueblo quien ahora lo es, para que el nombre de Calvià no se arrastrase tan bajo, y para que no tuviésemos que leer noticias como las de hoy. O mucho me equivoco o seguiremos leyendo cosas parecidas hasta mayo de 2007. A partir de entonces los ciudadanos y ciudadanas de Calvià decidirán, si seguimos con el esperpento o cambiamos la desfachatez y la deshonestidad por la seriedad y la transparencia.
Una vez mas las amistades peligrosas del alcalde que planean sobre los asuntos municipales: Labanda (condenado), Thomas (tránsfuga) y ahora este señor que, según las informaciones aparecidas, ha participado en alguna estafa o está requerido por ello. Una vergüenza mas en la lista.
Nunca debió llegar a alcalde de nuestro pueblo quien ahora lo es, para que el nombre de Calvià no se arrastrase tan bajo, y para que no tuviésemos que leer noticias como las de hoy. O mucho me equivoco o seguiremos leyendo cosas parecidas hasta mayo de 2007. A partir de entonces los ciudadanos y ciudadanas de Calvià decidirán, si seguimos con el esperpento o cambiamos la desfachatez y la deshonestidad por la seriedad y la transparencia.

1 comentarios:
CALVIÀ: CUANDO LA POLÍTICA ES NEGOCIO
Calvià no tiene la exclusiva en materia de corrupción municipal, si bien es cierto que la misma forma parte del paisaje actual. La práctica perversa de la política, en mayor o menor medida, de una clase u otra, es muy corriente en los Ayuntamientos "democráticos" del PP.
En todo caso, de un tiempo a esta parte, la política en general y muy en especial la municipal, ha degenerado de forma alarmante. La partitocracia excluyente que asola la vida política, su desaforada disciplina y su necesidad de lealtades mal entendidas, ha propiciado el que muchas de las personas más solventes, personal y técnicamente (y hasta moralmente en muchos casos), hayan huído de la gestión de los asuntos públicos; siendo sustituídos por políticos profesionales (en el peor sentido de la palabra).
De esta manera, de la mano del padrino empresarial de turno y a través de las listas cerradas y bloqueadas confeccionadas en la mesa de camilla de cualquier partido político, han accedido a los órganos de gobierno municipales, durante los últimos años, políticos mediocres (fácilmente manipulables, por tanto), que no representan realmente a nadie y cuyo único objetivo es hacerse ricos lo más pronto posible (por si acaso la eventualidad dura poco)
Personas sin vocación de servicio público y aún sin aval ideológico alguno, que conciben los Ayuntamientos no como instituciones públicas al servicio del ciudadano, sino como plataformas de negocios múltiples al socaire del boom inmobiliario ("lo más actual, práctico y rentable es hacer negocios desde las Corporaciones Locales"). Este es, a grandes rasgos, el perfil de nuestros municipalistas.
A continuación, se trata de eliminar los ya de por sí insuficientes controles internos, tanto legales como técnicos y económico-financieros. Así, orillan a los funcionarios responsables de estos cometidos y colocan en su lugar a personas de confianza que, como es lógico, les preparan el negocio y cubren las espaldas.
Por último, crean las empresas municipales necesarias, para de esta forma gestionar los asuntos sin los engorrosos trámites burocráticos (es lo que se ha llamado la huida del Derecho administrativo). El negocio ya está servido.
Pero…¿porqué se tolera este estado de cosas? En primer lugar, porque la ciudadanía, acomodaticia en todo momento al poder establecido, aún no ha tomado conciencia de que los políticos no son héroes admirables, sino sólo representantes (formales, más bien) de la vecindad, a los que se paga para que gestionen los servicios públicos que ésta les demanda; y, por lo mismo, responsables de la recta y eficaz administración del dinero público, así como de la honrada defensa de los intereses ciudadanos. A continuación, porque a estas alturas, los partidos políticos tradicionales o al uso, hipotecados todos ellos por tanto conflicto y escándalo presente, no tienen ya autoridad moral para denunciar nada seriamente. También porque los medios de comunicación, presos muchas veces de intereses que tienen a la política como referente, causa o efecto, no han creado opinión adecuada que rebelara a los ciudadanos contra la inmoralidad de la clase dirigente.
Por otra parte, la actuación de cualquiera que realiza una función pública en nuestro país debe estar presidida por la idea de servicio de los intereses generales, que es el principal valor político. El artículo 103 de la Constitución Española –“La Administración Pública sirve con objetividad los intereses generales”– constituye un mandato para autoridades y funcionarios. Los valores clásicos del gestor público (imparcialidad, neutralidad, honradez y probidad) se han de ver complementados hoy con los nuevos valores de eficacia y transparencia, propios de las Administraciones Públicas del siglo XXI.
La corrupción socava la integridad moral de una sociedad. Supone la quiebra general de los valores morales. La corrupción pública, en cuanto supone lucro indebido del agente y su disposición a mal utilizar las potestades públicas que tiene encomendadas, es una práctica inmoral, ante todo; una violación de los principios éticos, sean individuales o sociales.
La política, que puede ser la más noble de todas las tareas, es susceptible de convertirse en el más vil de los oficios; precisamente porque es una actividad humana y, como tal, defectuosa. Todo el mundo coincide en que la ejemplaridad y la honradez son virtudes que deben presidir la actuación de los políticos, en tanto que escaparate y guía de la ciudadanía.
Pues bien, es la falta generalizada de ética pública de nuestros gestores municipales, por ejemplo, la razón principal del despilfarro del gasto público en los Ayuntamientos, del favoritismo en la selección del personal o en la contratación de obras y servicios, de la interesada arbitrariedad en la planificación urbanística, de la negligencia en la gestión del patrimonio municipal o de los frecuentes cambalaches en la composición de las mayorías de gobierno. Es a partir de la ausencia de moral, o de dignidad en el desempeño del cargo, cuando el Alcalde (o concejal delegado de turno, o el funcionario revestido de capacidad decisoria o meramente asesora), experimenta un total desprecio por el interés general de la ciudadanía y utiliza sus potestades en beneficio particular (propio o de sus allegados o de su partido), orillando los principios constitucionales de eficacia, objetividad, independencia e igualdad, y demás preceptos legales y reglamentarios. Se corrompe,en definitiva.
De
Anónimo, A las
27/8/06 12:31 p. m.
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